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Autovaloración Personal Judith Cachay Rodríguez “Para que pueda surgir lo
posible, El presente artículo está orientado a aprender a querernos y a cuidarnos. Amarnos de manera realista y sana es uno de los requisitos para nuestro propio bienestar emocional y nuestro crecimiento personal. Hay muchos aspectos que interactúan para la autovaloración personal y a su vez éstos se entremezclan para convertirse en cimientos sólidos y construir nuestro yo fuerte y seguro. Sin embargo, también pueden convertirse en fuente de autoeliminación y automenosprecio. Estos aspectos son el autoconcepto, la autoimagen, la autoestima y la autoeficacia. En realidad, todos estos se fusionan pero para fines didácticos intentaremos separarlos. Al preguntarnos ¿qué pienso de mi misma/o? entramos al aspecto del auto-concepto. Sabemos, que algunas personas adquieren el vicio de etiquetarse negativamente por todo. En vez de decir: “me comporté torpemente”, dicen: “Soy torpe”. La felicidad no está en ser el mejor todo el tiempo, sino de intentarlo de manera tranquila, disfrutando mientras se transita hacia el objetivo que uno quiere llegar. El uso de conductas inadecuadas aumenta la distancia entre nuestro yo ideal (que nos gustaría hacer) y nuestro yo real (que hacemos). Exijámonos dentro de límites razonables. Ahora bien, en la mayoría de generaciones y culturas la belleza ha sido admirada y la fealdad sancionada. El juicio estético tiene enormes con-secuencias para nuestro futuro. Nos referimos a la autoimagen ¿qué tanto me gusto?. Entonces, el ambiente inmediato en donde crecemos y las experiencias que tenemos sobre nuestra apariencia física determinarán el grado de aceptación que tengamos de nuestra imagen corporal. Los niveles de atracción o rechazo son procesados inconscientemente y en un ámbito puramente afectivo. Por otro lado, el amor que sentimos hacia nosotros mismos, llamada auto-estima, necesitamos expresarla con comportamientos tangibles, preguntán-donos ¿qué tanto me premio?. Disponemos de tiempo para nuestros padres, hijos, pareja y no se nos ocurre utilizar algunas horas en beneficio propio. Quizá esto se deba a que el desarrollo de la corteza cerebral y el lenguaje, si bien han permitido evolucionar en muchos aspectos, nos han alejado del legado subcortical-emocional de nuestro pasado filogenético en dos factores. El primero es la conducta de exploración que se define como uno de los comportamientos que garantiza el desarrollo inteligente emocional, ya que la búsqueda permite el descubrimiento y la curiosidad permite el desarrollo. El segundo es la sensibilidad emocional. Actualmente, hemos generado la insana costumbre de pensar mucho sobre lo que sentimos. Sentir es una manera de investigar y de explorar qué es lo que nos gusta y qué no nos gusta. Sentir es la condición de ser vivo. Siempre seremos merecedores de nuestras propias felicitaciones. La idea no es negar la importancia del pensamiento. De hecho, nuestra manera de pensar tiene influencia sobre el tono afectivo de nuestros sentimientos. Querernos es contemplarnos, cuidarnos y expresarnos amor de manera responsable. Otro aspecto a tratar es la autoeficacia ¿qué tanta confianza tengo en mi misma/o? significa la convicción de que es posible alcanzar los resultados esperados. Básicamente la opinión afectiva de nosotros, la cual hará que nuestras metas sean sólidas y nos permitirá afrontar las dificultades. La autoeficacia no sólo se alimenta de éxitos sino también de intentos. Aceptemos nuestros éxitos y nuestra cuota de responsabilidad en los fracasos, ya que así podremos disfrutar las victorias y superar la adversidad. Resumiendo, hacernos cargo de nosotros mismos es la mayor de las res-ponsabilidades. Es cierto que los caminos para llegar al autoamor son incontables, pero solamente nosotros decidimos cuál elegiremos, cuál nos interesa y cuál no. Bibliografía Gardner, Howard (1995) Estructuras de la mente. La teoría de las inteligencias múltiples. México: Fondo de Cultura Económica. Vallés, Antonio & Vallés, Consol (2000) Inteligencia emocional. Aplicaciones educativas. Madrid: Eos. Hornstein, Luis (2000)
Narcisismo: autoestima, identidad, alteridad. BuenosAires: Paidós.
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